viernes 27 de noviembre de 2009
domingo 22 de noviembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
Yo también quise hacer huelga de hambre con Estrada, pero me comí un cruasán
Por Dios, somos periodistas, olvídate de salvar el mundo, limítate a hacer tu trabajo: ¡cuenta qué es lo que pasa en el mundo y ayuda a que la gente lo entienda!
jueves 29 de octubre de 2009
bye bye soitu
Hace un mes me quedaba igual de pálido que unos compañeros salvadoreños al ver que los temas que ellos habían visto en soitu eran mios. Yo no podía creer que allí los siguieran. He disfrutado mucho trabajando con una redacción a la que sé que en alguna ocasión he podido traer de cabeza, que desde la distancia me ha enseñado tanto, y que ha respetado tanto mi trabajo.
Pero hoy escribo con tristeza, por eso sólo puedo dar las gracias. A Sindo y a Borja por haber contado conmigo, a todos los compañeros de la redacción porque os habéis portado genial y habéis trabajado mucho, muchísimo, para que todas las propuestas saliesen lo mejor posible.
Un fuerte abrazo a tod@s
sábado 3 de octubre de 2009
miércoles 23 de septiembre de 2009
De vuelta a Honduras en convoy

Cansado de oir todas las semanas posibles fechas de vuelta decidí salir del país. Había venido para pasar como máximo una semana, el viaje se alargó dos meses que se convirtieron en el cuento de “Pedro y el Lobo”. El lunes, había regresado a casa hacía menos de 24 horas, nos enterábamos de la vuelta a escondidas de Mel. Primero fueron las dudas sobre la certeza de la noticia, luego el cansancio de dos meses de trabajo tratando de sacar temas en tres países distintos y el compromiso de terminar la edición de trabajos pendientes. El viaje seguía en el aire. Al final, a las once de la noche estaba comprando el billete para volar hacia San Salvador y tratar de llegar por tierra. Comenzaba el convoy. Ya éramos dos, el mexicano David de la Paz y yo.
La noche se pasó organizando todo lo posible el viaje y preparando el equipaje. Un sueño veloz y concentrado. Dos horas. Y de nuevo a encender el ordenador para estar pendiente de lo que estaba pasando en la ciudad que menos de tres semanas antes abandonaba aburrido por el tedio de una situación que se había convertido en un “día de la marmota”.
Ya en el aeropuerto se fue sumando gente. Llegábamos a El Salvador y ya eran dos los coches. Por el camino uno más se unía antes de la frontera de “El Amatillo”. Donde numerosos camiones se están concentrando a la espera de que finalice un toque de queda que se prorroga continuamente y recuerda a la situación de la frontera de “Las Manos”, entre Honduras y Nicaragua, hace dos meses, cuando Zelaya protagonizaba su segundo intento de regresar.
Pasado el sexto retén policial camino de la capital hondureña se duplicaban los coches y ya éramos seis acercándonos a Tegucigalpa. Primera parada los del Intercontinental, después el Clarion, para finalizar, los de los hoteles de la zona de Palmira, cercana a la Embajada de Brasil, donde había que esquivar los restos de la batalla campal que esta mañana se produjo entre las fuerzas de seguridad y a los que allí se concentraban.
En la radio, noticias de heridos en enfrentamientos con la policía en las diferentes colonias en las que al parecer la gente se habría organizado en pequeños grupos de resistencia. Un incipiente caos que nadie se atreve a vaticinar con seguridad como se desarrollará. Mañana, con la luz del día, se verá mejor la realidad.
jueves 17 de septiembre de 2009
sábado 5 de septiembre de 2009
Reflexiones de un marero
viernes 4 de septiembre de 2009
Algún hijo de puta apretó el gatillo porque estorbaba la mirada de Cristian Poveda. Pero el trabajo ya estaba hecho. Ya se había mostrado en algunos sitios. ¿Qué sentido tenía silenciarle?. Con tristeza hablan sus compañeros, mientras uno dice "pero si por la mañana me había mandado un mail".
miércoles 2 de septiembre de 2009
domingo 30 de agosto de 2009
jueves 20 de agosto de 2009
¿y usted es fotógrafo, verdad?
¡Mierda!, pensé para mí, a saber ahora de qué me conoce éste. Y lo que es peor aún, llevo dos cámaras y tres objetivos encima. Nadie debería saber lo que llevo encima, es una mochila de montaña normal y corriente. Así que de perdidos al rio, y le pregunto - ¿Y usted cómo lo sabe?
Lo he visto varias veces en televisión durante las marchas.
miércoles 12 de agosto de 2009
http://www.soitu.es/albumes/2009/08/12/los_seguidores_de_mel_siguen_en_sus_protestas/index.html
http://www.gettyimages.com/detail/89751593/AFP
miércoles 5 de agosto de 2009
sábado 1 de agosto de 2009
Octavo día en Honduras

Una semana después de que Zelaya quisiera entrar, o amagase, a Honduras, cuando la prensa internacional estaba pendiente de sus movimientos retransmitiendolo en directo, parece que esto va perdiendo su importancia en el extranjero a medida que los compañeros se van volviendo a sus países de residencia.
Hoy aparecía en la marcha Xiomara, la exposa de Mel, y decía una frase que aclara un poco esta situación, en lo que se está convirtiendo, y que explica que no todos los que están en contra del Golpe están a favor de Zelaya "La lucha no es por Zelaya, es por el Pueblo"
viernes 31 de julio de 2009
Quinto, Sexto y Séptimo día en Honduras
Ya iban demasiados días en aparente calma.
lunes 27 de julio de 2009
Cuarto día en Honduras



"¡Aquí Radio Tegucigalpa, la onda expansiva!", que diría Pedrín al contestar el teléfono. Realmente es Radio Globo, y escribo desde su control de sonido.
sábado 25 de julio de 2009
Segundo día en Honduras
Acaba el día, el reloj marca las 00.50, mientras en España, 8 horas más, la gente ya estará acudiendo al trabajo. El día comenzaba pasadas las 6 desayunando con compañeros de agencias internacionales. El camino a la frontera,interrumpido por retenes, y algún pequeño enfrentamiento.
Zelaya no pasó de tierra de nadie. Tras un toque de queda marcado a medio día, solo la prensa podía acceder a la frontera. Y algunos incondicionales que habían caminado horas por el monte para llegar a dar su apoyo.
viernes 24 de julio de 2009
Primer día en Honduras

El dia llega a su fin. Han sido mas de 36 horas de tension y decisiones, de carreras y de insomnio. Los vuelos han durado poco. La espera en Guatemala fue incomoda echando una siesta abrazado a las camaras. La entrada a Honduras, mas sencilla de lo que podia imaginar, incluso presentandome como periodista, las bromas y las risas con los policias de la entrada me abrieron felizmente la puerta de un pais que a primera vista no aparenta la situacion real.
Poca presencia militar en las calles. 'Musica para la paz' animando la plaza de la
Catedral. Los seguidores de Zelaya se van aproximando a la frontera. Los que aun hablan de él como presidente. Algunos de los policias se han rebelado afirmando que ellos no impedirán la entrada. La situación, después de casi un mes en cuando menos surrealista.
Me voy a la cama, mañana intentaré sumarme a la caravana de periodistas que irá a la frontera.
miércoles 15 de julio de 2009
lunes 6 de julio de 2009
La última "Rapa"
Marcaba el reloj las dos de la madrugada cuando Tomás se metía en su saco en el campamento improvisado bajo la carpa. Eran poco más de las seis cuando las campanas de la iglesia de la localidad gallega de Sabucedo llamaban a misa. Entre tanto, uno de sus caballos, que permanecía separado de la manada, arrastraba el generador al que había sido atado. Mientras, otro tenía que ser sacado del corral por haberse peleado con sus compañeros. Los nervios se habían apoderado esa noche de jinetes y caballos. Para alguno de los caballistas que subirían con Tomás al monte era su primera experiencia, él afrontaba esa noche con el convencimiento de que sería su última vez.
Pasaban las ocho cuando los jinetes comenzaban a ensillar los caballos. La primera subida sería hasta el “prado del medio”, donde eran conducidas las diferentes manadas que viven en libertad durante todo el año en las cercanías de Sabucedo. Desde allí, la mañana sería una sucesión de idas y venidas para buscar, reunir y conducir a los caballos dispersos por el monte.
Los ojos se dirigían al monte donde una niebla cubría las laderas y las nubes del cielo hacían dudar que durante el día fuera a brillar el sol. Los verdes prados y los árboles flanqueaban la carretera que llevaba al camino de subida, donde los tojos cubiertos por el rocío de la mañana comenzaban a apoderarse del paisaje.
Apenas llegando, la primera manada. Nervios. Los jinetes inexpertos trataban de acertar con sus movimientos pero los caballos se resistían a perder su libertad y se escapaban. Varios caballistas se lanzaron a recuperar el grupo, entre ellos Tomás. Cualquiera diría que la noche anterior durante la cena confesaba al último en sumarse a su grupo que esa era la última vez que participaba. En su interior un cáncer le está consumiendo en vida.
Tras un pequeño descanso en el “prado del medio”. El grupo se reunía. Tomás ya había ayudado bajando varias manadas. Su grupo le acompañaba de nuevo. Partían a buscar a los últimos caballos. El cansancio iba haciendo mella en todos. El sol del mediodía calentaba una mañana fresca que había amanecido con niebla. Guiando a las “bestas”, Tomás daba indicaciones con la seguridad del que ha cabalgado por estos montes durante toda su vida “Cierra el paso ahí, junto a los pinos, pero cuidado con la zona embarrada”. Una nueva manada llegaba a su destino intermedio, a reunirse con el resto de caballos. El paso previo a bajarlos al pueblo de Sabucedo.
Comenzaba otra subida. Todos juntos iban a buscar otro grupo de animales. Parecían los más lejanos. A medio camino una voz. “Mirad al horizonte, ¿veis aquello? Es la ría de Villagarcía”. Diferentes tonalidades de verde se iban perdiendo a lo lejos mientras los ojos se adaptaban a la distancia para distinguir el paisaje. Los caballos, al paso, caminaban cansados tras las galopadas de la mañana por los caminos sorteando las piedras sueltas. Un último esfuerzo.
De repente, hombres y mujeres contenían en lo alto de una loma a la última manada. Tomás se abría paso por delante del grupo acompañado por el más inexperto de sus discípulos “¡tú, acompáñame!”. El resto de jinetes los rodeaban para que ningún caballo se escapase mientras se abrían paso entre los matorrales que crecían en algunos casos hasta las rodillas de los jinetes, arañando sus piernas y los lomos de los caballos que saltaban algunos de los tojos para librarse de sus pinchos. Para un hombre que sigue un tratamiento de quimioterapia que le provoca una sensibilidad tal que hasta el agua de la ducha le duele, aquello tenía que ser un infierno, pero Tomás no perdía la concentración ni las ganas. Lo primero era reunir a todos los animales.
Los jinetes que recorrían las laderas buscando a los últimos caballos se iban sumando a la escolta. Los vecinos y los curiosos que habían subido caminando se apartaban abriendo paso. Los animales seguían la ruta marcada por su propietario que caminando iba dirigiendo. Según se acercaba el punto de reunión la tensión aumentaba. A unos doscientos metros, la cabalgada final. La manada entraba rápido en el corral improvisado. Tomás con gesto de satisfacción buscaba de nuevo la atención de su más reciente discípulo. Una sonrisa y el pulgar derecho en alto. Buen trabajo.
La bajada fue la parte más dura. El cansancio acumulado hizo mella en Tomás que a ratos cabalgaba, a ratos caminaba. La adrenalina se había quedado en la parte alta y la debilidad del enfermo comenzaba a ser patente por primera vez en el día. La mañana había sido extenuante, que se había sumado a una noche larga y ajetreada. Su inseparable perro “Mao” escoltaba su caminar. Sus manos, destrozadas por el tratamiento dejaban escapar alguna gota de sangre.
Ya en Sabucedo un último esfuerzo para desensillar y recoger a sus caballos tras darles de beber, habían trabajado muy duro. Después, una frase en sus labios “dejadme unos minutos, necesito descansar”.
martes 16 de junio de 2009
lunes 15 de junio de 2009
sábado 13 de junio de 2009
jueves 11 de junio de 2009
miércoles 10 de junio de 2009
Aún recuerdo la primera vez que me bajé en Atocha. No había cumplido los 18. Estudiaba en la Universidad de Segovia, y me iba a ver a la primera chica con la que tendría algo serio, pero aún no lo sabía, de hecho apenas la conocía. Pasó el tiempo y cumplí los 19 en Madrid, a donde me había trasladado al finalizar el primer curso. Meses después la relación se rompía.
Pasaron los años. Poco a poco me iba haciendo más a la ciudad. En ocasiones acogedora, otras veces dura como sólo ella sabía serlo; bueno, ya decía Joaquín "a mitad de camino entre el infierno y el cielo". Me fui asentando, o crei ir haciéndolo. Corrí, tan rápido como pude, hasta que los acontecimientos superaron mi velocidad y hubo que parar. Otra decepción. Otro fracaso. O quizás sólo un aviso, una lección. Frena, no corras, y busca tu camino. No lo fuerces.
"He llorado en Venecia,
me he perdido en Manhattan,
he crecido en La Habana, he sido un paria en París,
México me atormenta, Buenos Aires me mata,
pero siempre hay un tren
que desemboca en Madrid."
sábado 6 de junio de 2009
A la hora de las copas suena Quique González en el ipod, me peleo con las sábanas por acomodarme en la cama, y en mi regazo descansa el pequeño ordenador desde el que escribo, y le doy vueltas a las próximas fotos pensando en donde ir y qué retratar. De la pereza de hacer el equipaje no me preocupo, hace tiempo aprendí a viajar con lo mínimo.
Meses atrás, hará casi un año rompí con todo. Mi vida personal, mi trabajo. No había sitio para más. Vaciaba un petate que sigue así desde entonces. Y emprendía un viaje sin rumbo ni destino, tratando de conseguir que fuera el camino el que me llevase a algún lado y el tiempo el que me colocase en mi lugar.
La primera parada fue Londres. Viaje de un día. La locura de irse con unas fotos bajo el brazo con la firme idea de conseguir trabajo. Reunión de una hora, o quizás más. De las buenas. Café. Una terraza. Conversación informal sobre fotografía. Un compromiso de darme encargos si me decidía a ir. Y una frase que me abriría los ojos. “Andrés ¿qué tipo de fotografía te gustaría estar haciendo dentro de 5 años?”. La respuesta me trajo aquí...
viernes 29 de mayo de 2009
jueves 28 de mayo de 2009
Que cierta la frase de Beckett de que "No hay pasión más poderosa que la pasión de la pereza". Cuando coges el ritmo, aquí en México lo agarras, es la propia inercia la que te ayuda a mantenerte en movimiento, por eso siempre me ha gustado montar en bicicleta. Pero cuando lo pierdes, el esfuerzo para recuperarlo te hace flaquear.
Recuperado, o casi, de un pequeño problema intestinal, y harto de estar en casa. Ansío el momento de cargar la 6x6 con los carretes que tengo en la nevera esperando para ser usados. A ver si así recupero el ritmo y desbloqueo mi mente.












