lunes, 21 de diciembre de 2009

Reportero Vs Periodista-Orquesta

Hace un par de meses una compañera me preguntaba en León qué opinaba de la cada vez más extendida costumbre del Periodista-Orquesta en lo medios de comunicación. No soy ni un periodista excesivamente experimentado, ni un gurú de la comunicación. Pero no pude hacer otra cosa que criticar enérgicamente esta práctica. Su respuesta fue: "pero tú compaginas la fotografia y la redacción en tus reportajes". Lejos de callarme, como si este comentario hubiese supuesto un golpe a mi crítica, argumenté, bajo mi punto de vista, la diferencia entre el trabajo de reportero con el de Periodista-Orquesta.
La principal diferencia reside en los tiempos y los lenguajes. Cuando un periodista es enviado a cubrir una rueda de prensa con cámara y grabadora ha de estar pendiente de ambas herramientas, cuidando que la imagen sea decente, perdon, que se vea algo en la imagen, cada día la fotografía tiene menos valor, y atento para tomar notas y realizar las preguntas oportunas, preguntas que cada día brillan más por su ausencia. Por ejemplo, hace unas semanas en una rueda de prensa en México la foto la pillamos los que estábamos concentrados, sin despegar el visor de la cámara de nuestros ojos, en los gestos de las dos personas que estaban hablando. Eso sí, que nadie me pidiese que destacase una frase porque todo lo escuché a medias. Pero si dio la casualidad de que algún redactor estaba tomando notas y tuvo que hacer su foto, retrataría un momento cualquiera justo cuando ambos se sentaron ante la mesa.
Cuando el reportero se plantea un reportaje parte de la premisa de que va a trabajarlo con más tiempo, que va a tener tiempo de hablar, de observar, escuchar, aprender... que si bien lo ideal no es compaginar la escritura y la fotografía en un mismo trabajo, es cierto que es más llevadero. Podrá reflexionar. Tomar su tiempo en buscar las fotos, en encontrar el momento. Y llegada la hora de escribir, plasmar con sus palabras el contenido del tema.
Hace años un amigo sevillano me preguntaba mientras me mostraba unas fotos, ¿Andrés, cómo puedo hacerlo? cuando me siento a escribir un texto para mis reportajes describo las fotografías. Olvidate de lo que has editado en las fotos, le dije. Cuando escribas el texto no pienses en las fotos, sino en la historia. Han de ser complementarias, pero no iguales. Aunque los lenguajes son distintos han de contar la misma historia, pero no son una película en la que narres lo que se ve.
Gran parte de las discusiones entre fotógrafos y redactores vienen por ahí. "Es que en mi texto hablo de... y quiero que la foto sea..." Cambiemos la frase "Es que en mi foto muestro... y quiero que tu texto hable de..." ¿por qué no? ¿por qué esta última frase suena tan injusta?.
Igual que Bert, que aparecía en Mary Poppins tocando el acordeón, la trompeta, el bombo y los platillos, su música jamás se parecería a la de una orquesta en la que cada músico tocase uno de los diferentes instrumentos; son numerosos los compañeros que a diario se ven obligados a realizar el trabajo de quienes antes tenían al lado, muchos lo hacen porque no les queda otra, otros muchos por demostrar de lo que son incapaces, y otros por joder, claramente. Discusiones al respecto he tenido muchas. Que lo he tenido que hacer, por supuesto, en un par de entrevistas, el resultado ha sido un fracaso, por alguno de los dos lados o por ambos.
Cuando hace un par de meses mi compañera me hizo esta pregunta llevó a la mesa ante la que hicimos la entrevista una cámara en una funda, no sé si tenía la intención de sacarla, pero jamás me fotografió.

3 comentarios:

Otero dijo...

Grande! a seguir bien Andrés!

The blogolist dijo...

Efectivamente Andrés. La fotografía de una información ha de ser complementaria, pero no tener por qué referirse a lo que el texto cuenta.

No entiendo la manía de muchos redactores de pretender que la foto cuente lo mismo que el texto. En realidad si cuadran fenomenal, porque eso significa que la noticia (y fíjate que hablo de noticia ahora y no de reportaje) es la que es.

Pero en los reportajes no. A veces son las fotos las que visten el texto, otras (las menos) el texto el que arropa a las fotos. Un reportaje NO es una noticia. Es algo más elaborado, más íntimo, más reflexivo, que ahonda en los aspectos que la noticia no puede, por su naturaleza inmediata, ni siquiera mostrar.

Un reportaje a fondo, como los que tú haces, no se debe basar en la búsqueda del dato... sino en la interpretación de los mismos. Los datos el reportero los podrá acumular de los informadores... pero el sentimiento de las personas, la explicación de lo que ocurre los tendrá que absorber en el viaje. Incluso las fotografías que se tiran cambian a lo largo de los días cuando vas recopilando experiencias vitales y las de los protagonistas.

Fotógrafos y redactores se deben complementar. Muy bueno lo que dices de que el fotógrafo puede reclamar que el texto acompañe su foto. Lo que ocurre es que hay muchos redactores incapaces de trabajar en equipo o de pensar siquiera con imágenes (sean foto o infografías). Lo lógico es que todo sea coordinado en equipo.

Y si, hay gente que conjuga las dos vertientes, como tú. Y entonces el ritmo de cada parte de tu trabajo lo pone ella misma. Así, en general, son mucho mejores los trabajos de reporterismo gráfico acompañado por el texto. No es un hombre orquesta, no; es una persona excepcional que hace trabajos excepcionales.

Por poner un ejemplo, ahora que me estoy tecnologizando. Yo pienso en el periodismo de Internet bajo el prisma tradicional y el tecnológico. Sin conocimientos de tecnología no va a haber producto, y con el producto, añadiendo tecnología, se puede llegar. Yo pienso en distintos niveles, que tengo unidos por experiencia, pero sé perfectamente que cada pieza necesita su tiempo y luego ya las engarzaré.

Esto que me cuentas me suena: ingenieros que no entienden a los periodistas, redactores que ni siquiera saben de ordenadores. Yo pretendo unir los dos mundos como nexo, y no me considero hombre orquesta sino algo que trasciende el trabajo de unos y otros.

Otra cosa es que, como soy yo, sea capaz de hacer muchísimas más cosas que otros y pudiera convertirme en un hombre orquesta: pero no es por ser periodista, sino por saber programar, gestionar servidores, maquetar en Dreamweaver, retocar (poquito) fotos, hacerlas (de aquella manera, aunque lleve veinte años sabiendo revelar), manejar programas de gráficos vectoriales, administrar sistemas operativos, maquetar, conocer los procesos de edición (tanto en papel como en Internet), organizar la información y escribir noticias (que en mi opinión son basura, lo que hoy importa es el contenido específico, que es lo que son los reportajes entre otras muchas cosas).

¿Hombre orquesta? Pues qué quieres que te diga. A día de hoy, sin todo eso, es imposible tener la capacidad de conseguir lo que yo quiero: dirigir un equipo. Y tengo muy claro que los expertos a sus cosas y que con dos o tres más como yo, el equipo funciona.

Pero claro, eso requiere tener una pasta especial para querer aprender y mejorar día a día. Y eso no lo tiene casi nadie. Es más, muchos lo denostan.

Tú sigue así. Tienes lo que hay que tener, en muchos sentidos. Incluso para mandar este post medio indignándote por cosas que a veces los que somos así no somos capaces de comprender. Pero tiene un nombre: mediocridad. Alguna gente es feliz (y le va mejor en lo económico) en ese ambiente. Otros no podemos ser felices en él, aunque llevemos la vida a trompicones.

Un abrazo.

Andrés Martínez Trapiello dijo...

Tengo la sensación, la del profano que observa una situación, que en la raíz de la comunicación, de "los medios", hay mucho periodismo-difusión y muy poco periodismo-comunicación.
Y sigo creyendo que en la actualidad tiene mucho sentido el que "una imagen vale más que mil palabras".